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He asistido a múltiples foros de promoción comercial donde en diversas ocasiones coincidí con la subsecretaria de Comercio Exterior de la Secretaria de Economía, Luz María de la Mora. En todas las oportunidades que he tenido de escucharla, enfatiza la importancia de tres pilares de la política comercial del país y que se reflejarán en el plan nacional de desarrollo que se prepara. Me refiero a las estrategias de: inclusión, innovación y diversificación.

De acuerdo a la óptica a la subsecretaria, la diversificación se dará a través de los nuevos mercados y en un enfoque mayor en los aspectos aduaneros y sanitarios con nuestros socios comerciales; la parte de la innovación, se refiere al desarrollo tecnológico y a la industria 4.0 que se desarrolla a nivel global y la inclusión se encaminará a redoblar los esfuerzos para que más sectores y Pymes en el comercio bilateral se integren a las cadenas de valor y proveeduría en el mundo.

Todo esto me parece muy acertado, el meollo del asunto es qué esto se deberá empatar con dos esfuerzos paralelos que son la promoción y la inteligencia comercial, en otras palabras, se debe de hacer un traje a la medida dependiendo del mercado meta.
Para ello, además de considerar oferta, demanda y nichos de oportunidad de nuestros sectores más competitivos, se debe de mapear un esquema a de internacionalización de las empresas mexicanas que tienen las capacidades técnicas, financieras y logísticas para emprender la internacionalización.

Si bien es cierto, existen algunas empresas mexicanas que ya participan en operaciones de comercio exterior, sólo muy pocas lo han hecho a gran escala, o bien, no están en el top 15, de hecho, sólo una empresa mexicana figura en la lista (Met Mex Peñoles S.A de C.V) ocupando el octavo  lugar. Todas las demás son de origen extranjero operando en México.  Si a esto le sumamos que para el año de 2016 sólo seis estados de la República concentran el 51.3% de las exportaciones –Chihuahua, 11.6%; Coahuila, 10.1%; Baja California, 9.6%; Nuevo León, 8.6%; Tamaulipas, 6.7% y Sonora, 4.7%- el futuro no es muy alentador en materia de internacionalización empresarial. Además, el panorama no cambia mucho en cuanto a la Inversión Extranjera Directa (IED) ya que los mismos Estados captaron el 30% de la misma en el periodo 1999-2017 (León, Oscar, 2019).

Si a los datos arriba mencionamos agregamos que la concentración de las exportaciones mexicanas en el mercado de América del Norte -81%-, mayoritariamente se dirigen a Estados Unidos, la cuestión se agudiza, más aún cuando la coyuntura en el contexto de Norteamérica atraviesa por un escenario turbulento gracias al periodo preelectoral de las elecciones presidenciales del 2020 en ese país.

Aunado a esto, la crisis política entre ambos países ocasionada el cambio de la política migratoria de México en la actual administración (respeto a los derechos humanos y migración ordenada) y la consecuente amenaza del presidente Trump de cerrar la frontera porque “México no hace nada para contener los flujos migratorios procedentes de Centromérica”, podría generar pérdidas económicas de más de 1,000 millones de dólares diarios en la región (Consejo Coordinador Empresarial, 2019)..

Fuente: Forbes.

En la opinión de:

A.A. Felipe M. González Jaimes
Presidente de CLAA.

Nos encontramos ante una coyuntura compleja, empero a ello, esperemos que los esfuerzos de inclusión, innovación y diversificación que son el andamiaje de la nueva política comercial del país, ayuden a sortear los tiempos venideros en donde la ratificación del T-MEC por los congresos de Canadá, Estados Unidos y México y el nuevo Tratado de Libre Comercio entre México y la Unión Europea (TLCUEM) programado a confirmarse por ambos lados en mayo de este año estarán en el mapa.

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