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Aguacates, cerveza, computadoras, pantallas planas de televisión, frutos rojos, tomate, partes para turbinas y trenes de aterrizaje de aviones, oro, petróleo, teléfonos móviles.

Son algunas de las mercancías que México exporta a Estados Unidos, y que forman parte de una de las regiones de mayor intercambio comercial del mundo.

El mercado estadounidense es fundamental para los mexicanos. El año pasado las exportaciones fueron de US$346.500 millones de acuerdo con la Oficina de Comercio estadounidense.

Esta cifra representa el 80% de todo el comercio exterior mexicano.

México es el segundo socio comercial de Estados Unidos, e inclusive en algunos momentos -como entre enero y febrero de 2018- se convirtió en el primero.

En los últimos 25 años, con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) la relación entre ambos países se profundizó, y en algunos productos existe inclusive una fuerte dependencia.

Un ejemplo es el aguacate. México es el principal proveedor del fruto al mercado estadounidense, que este 2019 recibirá más de 78.000 millones de toneladas del producto.

El dato es de la Asociación de Productores y Empacadores Exportadores de Aguacate de México (APEAM).

Según el organismo, prácticamente todo el guacamole que se consume en el Súper Bowl se elabora con el producto mexicano.

La relación entre ambos países es intensa, y no sólo en materia comercial. Diariamente un millón de personas cruzan la frontera de manera regular por las distintas garitas, según datos del Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos.

En promedio todos los días unos 300.000 vehículos se mueven de un lado a otro de la línea fronteriza, a los que se suman más de 70.000 camiones con mercancía.


Amplia lista

El volumen de exportaciones y la variedad de productos son amplios según datos de la Secretaría de Economía y el gubernamental Instituto Nacional de Estadísticas y Geografía (Inegi).

Durante los primeros años del TLCAN, por ejemplo, la mayoría de las exportaciones eran productos agrícolas, así como algunos aparatos ensamblados en plantas maquiladoras.

Ahora la lista es variada. El comercio al mercado estadounidense incluye, por ejemplo, neveras y equipos de aire acondicionado, tabletas electrónicas, teléfonos móviles y unidades de memoria para computadora.

También se exportan componentes especializados para ensamblar el fuselaje y turbinas de aeronaves, alas de fibra de carbono, cubiertas para tren de aterrizaje e instrumentos de navegación aérea.

De hecho entre las empresas exportadoras las dedicadas a la industria aeroespacial registran un crecimiento importante.

En 2018 el volumen de producción superó los US$8.500 millones. De acuerdo con la Secretaría de Economía, muchos de los aviones comerciales del mundo tienen componentes fabricados en México.

Otras mercancías exportadas a Estados Unidos son tractores, teléfonos y aparatos de comunicación; equipo para el sistema de frenado de automóviles, petróleo y televisiones de pantalla plana.

Destacan las ventas de equipo digital como computadoras, tabletas, unidades de memoria y equipo de video.

Según la Oficina del Censo, en 2018 el valor de las exportaciones sólo en este sector fue de US$36.600 millones.

También se envían productos agrícolas como tomate, azúcar de caña, tequila y sobre todo cerveza.

Según la organización Cerveceros de México que representa a los empresarios del ramo, el año pasado se exportaron 30 millones de hectolitros a Estados Unidos, el 33% de la producción nacional.

México es, por cierto, el primer exportador de cerveza en el mundo.


Los productos que cruzan varias veces

Uno de los productos con mayor volumen de exportación, y que más controversia ha causado con el gobierno del presidente estadounidense Donald Trump son los automóviles.

De acuerdo con la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), el año pasado las ventas a Estados Unidos representaron un ingreso de US$34.000 millones.

La producción total fue de 3,9 millones de unidades, de las cuales el 70% tuvieron como destino el mercado estadounidense.

La exportación de automóviles es un ejemplo de la estrecha relación comercial entre ambos países.

Y es que en el proceso de producción las unidades cruzan varias veces la frontera antes de considerarse terminado y venderse.

Esto sucede porque las plantas que fabrican las distintas partes del vehículo se encuentran tanto en México como en Estados Unidos.

Así, en las armadoras de un país se colocan algunos elementos y luego se envía al otro para agregar nuevos. De esta manera sigue el proceso hasta terminar los autos.

Pero cada vez que el mismo auto cruza la frontera se registra en las estadísticas de la balanza comercial como un producto exportado o importado, según el caso.
Los aranceles de Trump

En este escenario, imponer aranceles a las mercancías de México, como pretende el presidente Donald Trump, tendría consecuencias graves para el país, dicen especialistas.

El presidente de Estados Unidos aseguró que impondrá tarifas especiales a todas las importaciones mexicanas si el gobierno de ese país no detiene la migración irregular, y cancela además el tráfico de drogas.

Inicialmente los aranceles serían de 5% y se aplicarían a partir del próximo 10 de junio.

Pero si el problema no se atiende las tarifas incrementarían cada mes hasta llegar a 25% en octubre.

Tal medida es un riesgo para la economía mexicana dice Rolando Cordera, investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

"Si hay reducción en el consumo del mercado principal, el estadounidense, entonces sí podría afectarnos" explica a BBC Mundo.

"Lo que me preocupa es que no se corrija pronto. Si escala como ha amenazado Trump estaremos en problemas".

En todo caso el impacto de una eventual sanción arancelaría sería distinto en cada producto que se exporte, dice Fernando Ruiz Huarte director del Consejo Mexicano de Comercio Exterior, Inversión y Tecnología (COMCE).

El anuncio de Trump provocó que el peso mexicano perdiera valor frente al dólar algo que en algunos casos, si las sanciones económicas se aplican, puede ayudar a productos dicen especialistas.

Un ejemplo es la exportación de aguacate, que para su producción prácticamente no se necesitan insumos extranjeros.

Al venderlo en dólares se recibe una mayor cantidad de pesos por la devaluación de la moneda. Es una ganancia que compensaría el costo del arancel, dice Ruiz Huarte.


Pero en la fabricación de computadoras, televisiones o automóviles el escenario es distinto.

Para su elaboración es necesario comprar, en dólares, algunos componentes en el extranjero.

Eso implica un costo mayor en el valor del producto final que podría aumentar con los aranceles.

"Hay productos que para fabricarlos importas partes y ahí no tenemos una ventaja cambiaria" explica a BBC Mundo.

"Sería negativo. Por eso el análisis tiene que ser producto por producto".

Fuente: BBC News.

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