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Mientras el foco en materia de comercio se ha centrado en las posibles repercusiones globales y políticas de la nueva escala de aranceles ordenada por el presidente Trump sobre las importaciones chinas, la ratificación del T-MEC que depende del convencimiento de la mayoría demócrata en la Cámara de Representantes, se ha movido de un “no pasa” a un “tal vez”, desde que el representante demócrata de Óregon, Earl Blumenauer, y presidente del Subcomité de Comercio del Comité de Medios y Arbitrios estuvo en México y se definieron acuerdos poco conocidos en México.

Hay quien dice que el subsecretario para América del Norte, Jesús Seade, en recientes declaraciones, está preparando para que no se vea la no ratificación este año del T-MEC como un problema, sino como una oportunidad de tener algo mejor. Sinceramente, hay quien difiere, pero sucede que el pasado 26 de julio, en carta enviada a Pelosi, el presidente de Medios y Arbitrios, Richard Neal, le dijo que como resultado del encuentro con el representante de la USTR, Robert Lighthizer y, también luego de la visita del grupo demócrata encabezado por Blumenauer, esperaban que el primero respondiera e hiciera contra propuesta a la serie de cambios sugeridos a la estructura y el contenido formulados por el grupo demócrata para mejorar “de forma conjunta”, el tratado negociado (ellos le llaman Nafta 2.0).

Así, le pasaron a Lighthizer la bolita, pues, además ofrecieron trabajar incluso durante el receso de verano (agosto), para que la negociación transite y pueda concluir con éxito antes de que termine el periodo legislativo (noviembre), e insisten en los 4 temas clave: eliminación del periodo de extensión para proteger patentes médicas en medicamentos innovadores, algo que en México hoy depende mucho más de una política en materia de salud más clara y menos permisiva hacia las BigPharmas; mejora en las leyes laborales que permita monitorear el efectivo progreso en la mejora de condiciones laborales y salarios en México —lo que necesariamente pasa por la reforma al outsourcing y no facilitar la sustitución de sindical sólo para beneficiar a grupos políticos—; modificar la legislación ambiental para que deje de ser un buen texto y sea efectivamente aplicada para revertir el deterioro ambiental en la frontera de México con Estados Unidos y en el resto del país.

Y, finalmente, viene la parte de cumplimiento. El reporte demócrata a Pelosi subraya que si no se incluye en el texto del Tratado, en el apartado de la disputa Estado-Estado, un capítulo claro que evite acudir a paneles arbitrales para resolver disputas, particularmente laborales, ambientales o de compromisos contraídos por México en el texto presentado, de nada servirá la revisión.

Este es un punto que México no aceptó en la negociación y por el que se dice que sería intransitable la reapertura de la negociación. Los demócratas exigen el cambio dentro del texto y en procesos judiciales, no sólo en leyes, además de establecer un sistema de monitoreo permanente del cumplimiento. Como ejemplo citan que hay cerca de 400 amparos interpuestos por sindicatos en contra de la aplicación de la recientemente aprobada reforma laboral para impedir su puesta en práctica, o su visita a la nueva planta de Goodyear en San Luis Potosí, utilizada de “ejemplo” de sindicato “blanco”.

Finalmente, la consideración política: la delegación Blumenauer considera que si en el presupuesto del 2020, dada la política de austeridad extrema impuesta por el presidente López Obrador, no se incluye el presupuesto para poner en práctica, lo antes posible y con un calendario monitoreado, los cambios propuestos, tanto en materia laboral como los que se piden en patentes de medicamentos, sería poco probable que se mostrara la voluntad política de su administración para cumplir. Presupuesto vs. austeridad.

Lo interesante es que no están presionando sobre temas de muy difícil tránsito hoy día, como el energético, pero ciertamente el peso de la prueba está sobre Luisa María Alcalde, la titular de Trabajo y, sobre el titular de Semarnat, Víctor Toledo.

En la parte canadiense, la relación toma otro tono, pero no deja de ser interesante. Por ejemplo. El pasado 2 de agosto, la secretaria del Trabajo de Canadá, Patty Hajdu, se reunió con la titular de Trabajo, Luisa María Alcalde, para lanzar el Grupo de Trabajo bilateral para “ayudar a México” a cumplir con los compromisos que contrajo bajo el T-MEC en materia laboral.

Fuente: Dinero en Imagen.

En la opinión de:

A.A. Felipe M. González Jaimes
Presidente de CLAA.

Expertos de Canadá y México se reunirán de manera trimestral para apoyar la puesta en marcha de los nuevos estándares laborales, dado que será un mecanismo para responder de forma rápida y específica a las necesidades técnicas del cambio de estándares económicos, laborales y de justicia. Para mí, la asistencia implica el establecimiento de un sistema efectivo de monitoreo trilateral.

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