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Esta semana, el presidente Donald Trump inesperadamente prorrogó los aranceles anunciados el 1.° de agosto sobre algunas importaciones; esta decisión aumentó las esperanzas de que se logre un acuerdo. Eso le convendría, pues una economía fuerte es esencial si pretende reelegirse el año próximo. De cualquier forma, es posible que sus cálculos sobre las probabilidades de una recesión sean erróneos.

También es posible que China prefiera tomarse las cosas con calma, con la esperanza de afectar las posibilidades de Trump de ganar un segundo periodo y lograr un mejor acuerdo (o uno con más posibilidades de perdurar) con el demócrata que lo remplace.

El tercer punto que debemos monitorear es el rendimiento de los bonos corporativos en Estados Unidos. Los costos de refinanciamiento todavía son muy bajos.

No obstante, el diferencial (o rendimiento adicional) que los inversionistas necesitan para invertir en deuda corporativa, que implica más riesgos, ha comenzado a ampliarse. Si la creciente ansiedad afecta los diferenciales, las empresas con una razón deuda/capital alta tendrán que pagar más para refinanciar su deuda.

En consecuencia, podrían decidir hacer recortes a su nómina y sus inversiones para cubrir los pagos de intereses. En ese caso, aumentaría la probabilidad de una recesión.

Cuando los expertos analicen esta época, detectarán muchas contradicciones en la configuración de los precios actuales de los activos. La tremenda ansiedad de los mercados de bonos quizá se interprete como cierta insensatez: por ejemplo, ¿cómo es posible que los mercados hayan relacionado el creciente populismo con el temor de una deflación?

Es extraño pensar que una relajación repentina de la ansiedad actual podría provocar cambios violentos en los precios, como un aumento en la rentabilidad de los bonos, o algo inesperado, como que los valores defensivos con precios altos bajaran y los valores cíclicos de precio muy bajo se dispararan.

Incluso es posible que los mercados experimenten una euforia excesiva. Pero en este momento, ¿a quién le preocupa?

Fuente: Dinero en Imagen.

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