Menú

Sorprendentemente, hay quienes, dentro del gobierno, se están convirtiendo en poderosísimos obstáculos a decisiones fundamentales del presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, ya sea por envidias, deseos de poder e, incluso, por intereses económicos.

La ratificación del T-MEC no únicamente enfrenta la posición radical de los demócratas o la guerra entre este partido y la administración de Donald Trump en una guerra que, por lo menos, durará 11 meses hasta la elección y en el que las partes buscarán administrar posiciones de poder político.

También tiene grandes enemigos internos, entre los que no sólo debe contarse a Napoleón Gómez Urrutia, quien, abiertamente, está jugando a favor de los intereses económicos de los sindicatos, especialmente de Canadá, que se oponen al T-MEC, sino a envidiosos y la peor calaña de desleales.

REMATE ENVIDOSO

Como el Padre del Análisis Superior lo advirtió en su momento, hay quienes desearían la posición que ocupa Jesús Seade como negociador comercial en jefe, por lo que han lanzado una suerte de campaña en la cual tratan de hacerlo ver como un funcionario débil, entreguista e incapaz.

Atrás de esta historia están las intenciones de algunos de ponerse ellos o a los grupos que representan. No importa que el subsecretario para América del Norte esté haciendo un gran trabajo, tenga la confianza del Presidente de la República y sea visto como un interlocutor serio y respetable con los representantes políticos de Estados Unidos y Canadá. Los guía la vil ambición de poder.

En algo que a primera vista podría parecer un acto de mal periodismo, un periódico, teóricamente especializado, publicó en primera plana una versión según la cual Seade habría aceptado la posición de Estados Unidos.

De las declaraciones del funcionario no hay manera de suponer que dijo algo que pudiera ser interpretado así. El resto de los medios reportaron una historia fiel a los dichos del funcionario, que va en el sentido contrario.

El gobierno mexicano sigue la negociación y, en los hechos, el equipo encabezado por Seade rechazó tres propuestas irracionales de los demócratas y, hasta el momento, no existe ninguna ruta con el equipo de Robert Lighthizer, puesto que la negociación se mantiene.

REMATE ANTIT-MEC

Hay grupos radicales dentro del grupo de poder que están incluso en contra de los acuerdos comerciales y, en particular, del T-MEC. Que ven en Estados Unidos a un enemigo de las revoluciones socialistas que añoran para México.

¿Tiene duda? Sólo vea los arranques de malinchismo fanático e irracional de algunos ante las peticiones de justicia, venga de donde venga, de familias como los LeBarón. Los arranques de xenofobia y racismo van mucho más allá de lo que parece.

Si usted cree que la cercanía que tiene AMLO con empresarios y organismos financieros internacionales no molesta a los grupos más radicales del grupo que lo llevó al poder, piénselo de nuevo.

Que, de una manera maliciosa y cobarde, no hagan públicas sus posiciones para estar cerca del poder no quiere decir que hayan terminado con sus creencias y no serían felices de regresar a la economía cerrada. De volver a los tiempos de yankees go home o avanzar hacia la revolución bolivariana.

REMATE NECESARIO

El presidente López Obrador tuvo la habilidad de amalgamar a grupos verdaderamente diversos para lograr ganar la elección que hace un año lo convirtió en el jefe del Ejecutivo; sin embargo, parecería que las diferentes visiones, proyectos, intereses personales e incluso los egos le están poniendo en una situación muy compleja.

Por el bien de las amplias mayorías de los mexicanos, es indispensable que el propio Presidente de la República deje claro, al interior de su propio grupo en el gobierno, que sí quiere el T-MEC y que el negociador en jefe es Seade.

Fuente: Dinero en Imagen.

Subir ⇑